Por los caminos del corazón

La intuición de Don Luis Guanella cuando afirma que la educación es especialmente una obra del corazón, viene confirmada por la experiencia y por las ciencias humanas, según las cuales el hombre solo corre tras aquello que ha aprendido a amar.

Se fundamenta y se desarrolla en el cariño y en la voluntad más que en ninguna otra cualidad humana y, asimismo, se manifiesta a través de posturas internas y comportamientos externos que son el hilo conductor por donde pasa la riqueza de sentimiento de todo hombre que, por puro amor, desea el bien de los demás.

Los caminos para entrar en contacto con los demás son incontables, pero el camino del corazón, a nuestro parecer, es el que más nos implica personalmente, el más respetuoso y el más eficaz, sobre todo cuando la educación parece una empresa imposible e inútil y no se ven razones suficientes para esperar resultados.

Creemos que, incluso ante casos desesperados, el verdadero amor siempre encuentra el sendero para llegar a lo más profundo del corazón del otro, animarle y llevarle un mensaje de bondad.

Precisamente por esto, apostamos, más que por la organización, la eficiencia técnica y la metodología, por una relación educativa que tiene en el amor su raíz y su razón de ser.

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